Tramperos y Tramposos | BASILIO RAMÍREZ

Ahora que todos los días se está hablando del Rey Emérito y su regularización fiscal, me gustaría hacer una reflexión, que aunque les parezca a ustedes banal, tiene su “cosa”, y que conste que no pretendo disculpar lo que el Rey y tantos otros, de uno y otro bando, y también de los últimos bandos incorporados en los últimos años. Que todos hacen lo que pueden para escaquearse.

No les voy a mencionar los casos de corrupción en España en los últimos años. Me harían falta mucho espacio, pero si voy a reflexionar y también a recordar algunos posts que he publicado en los últimos 9 años relacionados con lo que voy a decir a continuación.

Les recomiendo su lectura, para refrescar el tema:

 

Aunque les pueda parecer increíble, todos estos artículos escritos hace varios años, siguen estando vigentes hoy gracias al debate actual sobre el Rey emérito. Hasta parece haberse creado un programa en la tele para tratar este asunto en exclusiva.

He titulado este post “Tramperos y tramposos” y es aplicable a todo lo que se está haciendo con el derecho tributario, con las medidas preventivas Covid19, y con tantos otros asuntos que discuten cada día estos nuevos políticos desorientados que han recuperado el idealismo exacerbado olvidando los verdaderos problemas que tenemos los ciudadanos. Así que espero que sirva de crítica constructiva, si bien, creo que nadie se dará por aludido. Esto es lo que se lleva ahora.

Yo no estoy ni a favor, ni en contra de las amnistías fiscales, si bien, en las mismas veo ventajas e inconvenientes, pero yo no voy a juzgar este asunto. En cambio voy a juzgar el juego rastrero que se produce si un Gobierno elegido democráticamente aprueba una Amnistía, exención impositiva, o lo que sea, con la garantía del Estado; el buen o el mal contribuyente, cree y acepta lo que el Estado le propone y cuando ha descubierto sus vergüenzas y al cabo de un tiempo, otro Gobierno posteriormente elegido democráticamente, aniquila y lincha y se avergüenza de ese, ahora contribuyente, que lo único que hizo es creer en la garantía del Estado, para regularizar lo que el Estado le pidió que regularizará y trajera a España, perdonando así sus pecados.

Pues yo creo que esto es una trampa puesta por un sistema tramposo y eso, créanme, hace mucho daño a la seguridad jurídica de este país, que es la garantía y prestigio internacional, que tanto esfuerzo nos ha costado a todos los que cada día pensamos en los auténticos intereses de los ciudadanos, creando empleos, escribiendo libros, enseñando en las aulas, teniendo presencia internacional en los negocios, tecnología, etc.

Luchar contra la corrupción es muy importante y va formando parte de la epidermis judicial de este país. Hace falta su tiempo para esto, pero, si comenzamos con la corrupción de la propia seguridad y garantía jurídica del país, engañando a los arrepentidos con estas trampas, en resumen, si el sistema es tramposo o corrupto, ¿qué le puede pedir a los pecadores?

 

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